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miércoles, 5 de diciembre de 2012

NOTAS SOBRE EL JAGUAR (jaguaranimal.org)









El jaguar es un felino que despierta muchas pasiones entre las personas por su belleza y fortaleza, pero desgraciadamente esto no lo convierte en inmune a las amenazas a sí mismo y a su medio ambiente.
Aunque actualmente no está amenazado de manera global según la IUCN, aunque sí que está próximo a la vulnerabilidad, si concretamos un poco más vemos que en cada uno de sus países de manera individualizada sí que tiene muchos problemas, y en algunos de ellos incluso está en peligro de extinción, o ya ha desaparecido.
Por todo esto no hay que quedarse esperando y hay que actuar ya, como se está haciendo en la inmensa mayoría de las áreas donde se le puede encontrar.
Entre otras muchas cosas, el jaguar tiene unas características que lo hacen único y digno de protección, y es que cada especie es única.
Para empezar, el jaguar es el felino más grande de América, y el único representante del género Panthera allí (Nowell y Jackson 1996); además es la tercera especie de felino más grande del mundo y es el mayor depredador en las zonas selváticas donde habita junto al caimán.
Razones de peso para conservar el jaguar, pero hay más.
Según la información de la UICN (2002), sobre la base de estimaciones de densidad y rango geográfico (Nowell y Jackson 1996), se estima que la población de jaguar presenta menos de 50.000 ejemplares adultos, con tendencia a la baja debido a la persecución y la degradación de su hábitat y presas, y podría clasificarse como vulnerable si esta tendencia persiste, o si se obtiene más información disponible sobre la especie que lo verifique.
Actualmente la considera próxima a la vulnerabilidad (NT), lo cual quiere decir:
La especie no es objeto de medidas de protección especial, pero su población es escasa, está concentrada en un hábitat muy restringido o amenazado de restricción, o se espera que se presente reducción en la población en los próximos años

Según la información de la UICN (2002), sobre la base de estimaciones de densidad y rango geográfico (Nowell y Jackson 1996), se estima que la población de jaguar presenta menos de 50.000 ejemplares adultos, con tendencia a la baja debido a la persecución y la degradación de su hábitat y presas, y podría clasificarse como vulnerable si esta tendencia persiste, o si se obtiene más información disponible sobre la especie que lo verifique.

En las civilizaciones precolombinas de México, Guatemala y Perú, el jaguar era venerado como una criatura divina. Pero el respeto hacia este animal se perdió cuando empezó a ser cazado por su piel. En los 60 particularmente hubo una disminución significativa de ejemplares, con más de 15000 pieles de jaguar sacadas de la Amazonía brasileña anualmente, por lo que la Convención sobre en Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) en 1973 consiguió una brusca disminución del comercio con sus restricciones. Actualmente el comercio internacional de jaguar o de sus partes está totalmente prohibido.Aun así hoy en día, la caza por su piel sigue siendo una amenaza. Y aunque estén bajo protección en los países Sudamericanos, siguen muriendo jaguares a manos de los rifles de los ganaderos. En algunos sitios, como por ejemplo en Guyana Francesa, todavía se sigue permitiendo la caza del jaguar.
La especie ha perdido el 37 % de su rango histórico, y su condición es desconocida en un 18 % del territorio adicional.
Debido al difícil acceso de algunas de las zonas que habita, y a sus hábitos nocturnos, muchas veces estimar la cantidad de jaguares es difícil.
Este felino está tan distribuido por América que necesariamente las poblaciones más o menos aisladas se han ido identificando con ciertas características sutiles pero importantes que han llevado a la especie a contar con nada menos que nueve subespecies:
 P.onca onca:
El jaguar del amazonas está distribuido en toda la cuenca del río Orinoco y Amazonas, incluyendo a Venezuela, Las Guayanas, el norte y Centro del Brasil y el este de Bolivia. Según el catálogo Nacional de Colombia también se encuentra en Colombia.
P. onca peruviana:
El jaguar de Perú está en Ecuador, Perú y Bolivia.


P. onca hernandesii (bastante reducida):
El jaguar mexicano occidental habita el oeste de la altiplanicie central mexicana, desde Sinaloa hasta Tehuantepec y el sur de Guatemala, pero está muy disminuida. El límite de distribución ha retrocedido en unos mil kilómetros al sur de Sinaloa y Tamaulipas en México.
P. onca centralis (poblaciones muy disminuidas):
Al jaguar de Panamá se le encuentra desde Honduras hasta El Salvador (donde ya no existe), en Nicaragua, Costa Rica y Panamá, hasta Colombia, con poblaciones muy disminuidas.
P. onca arizonensis (Extinta):
El Jaguar de Arizona, distribuido en el suroeste de Estados Unidos, desde Arizona y Nuevo México hasta Sonora en el Noroeste de México. En Arizona llegó a habitar hasta el Gran Cañón, inclusive hubo ejemplares que entraron en California, donde el último récord es de Palm Spring en 1860. Esta subespecie está extinta, los dos últimos ejemplares fueron matados en Arizona, uno en 1971 y otro en 1986.
P. onca veraecrucis (muy amenazada de extinción):
El Jaguar de Texas o jaguar mexicano oriental, habitaba el suroeste de Texas llegando probablemente a la parte baja de Luisiana, distribuyéndose en México sobre Tamaulipas y Veracruz, hasta Tabasco. Esta subespecie tampoco tiene ya poblaciones viables en Estados Unidos. En general Sam Houston lo catalogó como abundante en las cabeceras de algunos tributarios del Río Grande, alrededor de 1850 habiendo encontrado ejemplares al este del Río San Jacinto en Texas. El último jaguar de Texas lo mataron cerca de Kinsville en 1946.
P. onca goldmani:
El jaguar de Yucatán es una de las subespecies centroamericanas de las más abundantes. Habita el suroeste de Yucatán en México, Belice y del norte de Guatemala. En 1974 quedaban alrededor de un millar de jaguares. La cacería comercial y la exportación de pieles están prohibidas, pero aún en 1986, se permitía la cacería deportiva de 45 ejemplares al año (el 10% de una población estimada de 450. Esta cacería deportiva legal fue permitida hasta 1986 y vedada en 1987 en todos los estados menos en Campeche.
P. onca palustris:
Los ´Tigres´ del norte argentino, Paraguay y Matto-Grosso, que representan esta subespecie, son los más grandes que se conocen
P.a onca paraguaensis:
El jaguar del pantanal o del paraná está distribuido desde el sur de Brasil (sur de Mato Grosso y Sao Paulo) hasta la Pampa central de Argentina, incluyendo además a Paraguay y parte de Uruguay. Esta la más pesadas de las subespecies, fue exterminada en Uruguay a principios de este siglo y en la Pampa central de Argentina hacia 1925, quedando algunas poblaciones aisladas al norte de Argentina, en Paraguay y al sur del Pantanal Brasileño.




lunes, 3 de diciembre de 2012

JAGUAR-BALAM



Balam significa Jaguar en lengua maya y en su mitología Balam era el dios protector de los campos y las cosechas; se le rendía culto antes de empezar la siembra.  Eran tambien llamados asi los hombres sabios o brujos.

El jaguar, es el felino más grande de América y el tercero en el mundo (después del león y el tigre), es también el único representante del género Panthera encontrado en este continente, habita desde lugares casi desérticos como el Desierto de Arizona o el altiplano mexicano hasta selvas tropicales como el Amazonas.

En la cultura Maya, el jaguar era denominado Balam o Chac y era símbolo de poder. La gente que utiliza vestimentas de jaguar era una persona con autoridad en la sociedad, por lo general representada en los códices.
 El Dios del Sol, se transformaba en jaguar para poder viajar durante la noche por el mundo de los muertos. La piel moteada de este bello felino, representaba las estrellas.

Las ruinas Mayas de Yucatán presentan elaboradas imágenes del jaguar. Para los Mayas, el sol jaguar dominaba la noche y el día, el sol jaguar al caer la tarde luchaba contra Xilbalban (el inframundo) durante la noche, venciéndolo y saliendo una vez mas al día siguiente.

Los mayas identifican al jaguar con el número nueve, simbólico número de los países del inframundo. El dios felino es así "Señor de lo de abajo". Es también la tierra que, con sus fauces abiertas, devora al sol entre las extenuadas luces del crepúsculo. Y luego, el animal moteado se muta en sol negro, viajero de la tierra subterránea que lleva sobre si una concha marina, representación de la luna y, de manera paralela, del renacimiento (por ser la Luna, la Mujer de Plata, la que renace en el cielo nocturno luego de tres noches de muerte o ausencia).

Su repetida victoria en el mundo infernal, le otorga al jaguar poderes como psicopompo, guía del alma de los muertos. En esta arista de su existencia, el felino se confunde con el perro Xolotl, dios canino que acompaña al sol-jaguar, al sol de tierra, en sus nocturnas incursiones por las honduras terrestres.
 Es la habilidad del jaguar como guía lo que permite franquear los nueve ríos que impiden el libre acceso al Chocome Mictlan, el noveno cielo, inmortal residencia de los muertos.

En su dimensión ctónica, el jaguar se hermana también con el cocodrilo. 
 Mixtecas y aztecas creían que la tierra surge de un cocodrilo que nada en un mar primigenio.
 Para los mayas, el cocodrilo de los comienzos transporta todas las geografías sobre su lomo. En su significación telúrica, el cocodrilo puede sustituir al gran jaguar como "Señor de los Mundos infernales".
 El terrible habitante de las aguas también  puede ser custodio de los cuatro extremos del mundo tal como acontece con el jaguar en la cosmovisión azteca. El cocodrilo de las fauces abiertas, a su vez, tal como aparece en las imágenes mayas, se identifica con el jaguar cuya fauces expandidas representan a la tierra engulléndose al sol en el ocaso.: http://es.wikipedia.org/wiki/Balam